La incontinencia urinaria no tiene edad

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La incontinencia urinaria puede afectar a personas de cualquier edad y sexo. Aunque es más frecuente en mujeres y personas mayores, también la pueden sufrir niños, adolescentes y hombres. En todos estos casos, tanto si la pérdida involuntaria de orina es constante o esporádica, esta condición influye negativamente en la calidad de vida de quienes la sufren, considerándose uno de los problemas crónicos que más impactan en el bienestar físico, psicológico y social de los individuos.

Por ello, es muy importante que todas las personas afectadas, sean hombres o mujeres, no lo sufran en silencio pensando que se trata de una condición inevitable relacionada con el envejecimiento. Actualmente, existen muchas soluciones que pueden ayudar a resolver el problema de las pérdidas de orina, desde las más conservadoras (cambios de estilo de vida, ejercicios para fortalecer el suelo pélvico), hasta las farmacológicas y quirúrgicas, pasando por los absorbentes y una gran variedad de productos sanitarios que alivian el sufrimiento y las molestias de estos pacientes.

Tipos de incontinencia urinaria más comunes

Los principales tipos de incontinencia urinaria según su origen son:

  • Incontinencia de esfuerzo: Repentina pérdida de orina al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio físico, como consecuencia del incremento de la presión intraabdominal. Es muy común tras el parto o en mujeres con suelo pélvico debilitado.
  • Incontinencia de urgencia: Necesidad súbita e intensa de orinar y difícil de controlar. Suele asociarse a los síntomas del síndrome de vejiga hiperactiva.
  • Incontinencia mixta: Se trata de una combinación de los dos tipos de incontinencia anteriores.
  • Incontinencia por rebosamiento: Cuando la vejiga no se vacía correctamente y se producen pérdidas de orina involuntarias sin avisar.
  • Incontinencia funcional: Incapacidad de llegar al baño por limitaciones físicas o de movilidad, o también por un déficit cognitivo relacionado con el estrés y la ansiedad.

La incontinencia urinaria es un problema de salud muy prevalente, que se puede tratar con éxito gracias a los avances médicos disponibles. Identificar los síntomas, buscar ayuda médica y seguir un tratamiento adecuado, permite recuperar el control y la confianza en el día a día. Además, pedir consejo y hablar de la incontinencia urinaria de forma abierta, es el primer paso para acceder al tratamiento y recuperar la calidad de vida.

La falta de información, la vergüenza y el miedo al diagnóstico pueden silenciar la incontinencia urinaria durante años.

Señales prematuras de incontinencia urinaria: Jóvenes y adolescentes

La idea de que la incontinencia urinaria solo afecta a personas mayores y a ciertos grupos de edad es un mito. Aunque pueda parecer extraño, los jóvenes y adolescentes también pueden perder el control de la vejiga.

Las causas de la incontinencia urinaria juvenil y enuresis son variadas. Se ha demostrado que los cambios hormonales presentes en esta etapa de la vida pueden tener un papel relevante, junto a las lesiones derivadas de la práctica de deporte, gimnasia o atletismo, así como los problemas psicológicos y los malos hábitos.

Los tipos de incontinencia más frecuentes en las personas jóvenes son la de esfuerzo y la de urgencia. Por ello, la aparición repentina de la sensación de orinar implica graves consecuencias en la calidad de vida de este colectivo. Pueden sufrir ansiedad cuando se relacionan en público o quedan con sus amigos, y también nerviosismo si tienen que quedarse mucho tiempo sentados en clase o durante un examen. En estos casos, lo más importante es que no se avergüencen, lo cuenten y busquen la solución de un experto.

La pérdida involuntaria de orina puede ser un grave problema de autoestima para jóvenes y adolescentes.

Prevención y hábitos saludables en edades tempranas

El tratamiento de la incontinencia urinaria a edades tempranas depende directamente de su causa. Generalmente, se recomienda un cambio de estilo de vida:

  • Orinar frecuentemente y no retener la orina de forma habitual.
  • Disminuir la ingesta de líquidos durante la noche.
  • Vaciar la vejiga antes de hacer actividad física.
  • Evitar el estreñimiento crónico mediante una dieta rica en fibras.
  • Evitar alimentos irritantes y reducir el consumo de cafeína, alcohol y bebidas carbonatadas.

Algunos medicamentos y los ejercicios de suelo pélvico también pueden ser muy útiles en personas jóvenes. En aquellos casos más graves, la cirugía suele ser la última opción.

Incontinencia urinaria femenina: Etapas clave

La incontinencia urinaria femenina se manifiesta con mayor frecuencia en dos momentos clave de la vida de la mujer, debido principalmente a los cambios físicos en estas dos etapas: el postparto y la menopausia (entre los 45 y 54 años). Más adelante, en la tercera edad, hay otro pico relacionado con la incontinencia de urgencia, entre los 75 y 84 años de edad.

Sin embargo, las pérdidas de orina también pueden afectar a mujeres más jóvenes, sobre todo, cuando realizan actividades físicas de alto impacto con presión abdominal de repetición. Los principales factores de riesgo en mujeres jóvenes son el ejercicio, la obesidad, el sobrepeso, el estrés psicológico, el estreñimiento, el tabaquismo y el consumo elevado de cafeína. Además, entre las mujeres jóvenes sin hijos, se ha demostrado que las sexualmente activas y las que no toman píldoras anticonceptivas tienen más riesgo.

Embarazo y postparto

Durante el embarazo y el parto se producen importantes cambios hormonales, lesiones del tejido conectivo circundante y modificaciones en el suelo pélvico. Todo ello puede provocar incontinencia urinaria durante el embarazo o tras dar a luz, principalmente al realizar esfuerzos como toser, reír o practicar ejercicio.

Ante esta situación, es prioritario que tras el parto se realice una valoración específica especializada. La forma más eficaz de prevenir y tratar este problema es fortalecer la musculatura pélvica a partir de las 4 semanas después del parto.

Menopausia

La menopausia se considera la etapa de la mujer con más cambios físicos. Al suprimirse la fabricación de estrógenos, se reduce la elasticidad de los tejidos y se atrofia la vejiga, la uretra y la mucosa vaginal. El déficit de estrógenos repercute en la disminución de la capacidad de almacenamiento de la orina, provocando un deseo constante de ir al baño, incluso por la noche (nicturia).

Es importante que el tratamiento en la menopausia sea integral y se tengan en cuenta todas las opciones: terapia física, tratamiento farmacológico y, si el especialista lo indica, cirugía.

Incontinencia urinaria masculina

Aunque la patología es más prevalente entre las mujeres, también puede afectar a los hombres de cualquier edad. En estos casos, se relaciona principalmente con la próstata y su agrandamiento progresivo. La denominada Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP) es la principal causa de incontinencia urinaria masculina, junto a las intervenciones quirúrgicas por cáncer de próstata.

A medida que la próstata va creciendo, comprime la uretra y obstruye el conducto. Los músculos de la vejiga tienen que esforzarse más para empujar la orina, lo que origina dificultad para iniciar la micción, flujo miccional lento o sensación de vaciado incompleto.

Nota de interés: Según la Asociación Española de Urología (AEU), otros factores de riesgo en ambos sexos incluyen la tos prolongada, enfermedades respiratorias crónicas, infecciones urinarias recurrentes y los efectos secundarios de algunos fármacos (diuréticos, antidepresivos, etc.).

Diagnóstico y tratamientos para la incontinencia

El diagnóstico se basa principalmente en la historia clínica. Tal y como indican los protocolos de centros de referencia como la Clínica Universidad de Navarra, en los casos que sea necesario se pueden realizar pruebas complementarias como:

  • Exploración ginecológica y evaluación del suelo pélvico.
  • Diario miccional. Registro de la frecuencia y cantidad de orina.
  • Estudios urodinámicos. Valoración del funcionamiento de la vejiga.
  • Ecografía. Prueba para descartar alteraciones estructurales. 
  • Ecografía de suelo pélvico. Evaluación del complejo uretrovesical.

Principales opciones terapéuticas

Se recomienda no esperar y preguntar al médico ante los primeros síntomas. El tratamiento dependerá del tipo y gravedad de la afección:

  1. Ejercicios de Kegel y reeducación: El objetivo es fortalecer la musculatura y mejorar el sostén de la vejiga, el útero y el recto.
  2. Terapia conductual: Control horario de la micción y entrenamiento vesical.
  3. Tratamiento farmacológico: Muy útil en la incontinencia de urgencia para relajar la vejiga.
  4. Tratamientos mínimamente invasivos: Infiltración de toxina botulínica en casos seleccionados.
  5. Cirugía: Técnicas quirúrgicas cuando el resto de opciones no funcionan.

Además, es vital confiar en los productos sanitarios disponibles. Una correcta elección de absorbentes para incontinencia ayuda a mantener la calidad de vida y el bienestar, aportando seguridad. Estos productos previenen las irritaciones cutáneas provocadas por la humedad, actuando como una barrera protectora frente a la inflamación y las infecciones.

Bibliografía

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  2. Tratamiento de la incontinencia urinaria. Portal Clínic. Hospital Clínic de Barcelona. 
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  4. Soy adolescente y tengo incontinencia. Support in continence.
  5. Incontinencia urinaria antes de los 40: ¿por qué se produce? Buca Clínica Reñaca. Febrero 2023.
  6. Santos Ridao F. La incontinencia urinaria en dos momentos clave en la vida de la mujer: el postparto y la menopausia. Colon 15 Center. Noviembre 2022.
  7. Pérdidas de orina en mujeres jóvenes. Clínica Ginecológica. Junio 2013.
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