Incontinencia urinaria en Atención Primaria. Tipos y errores

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La incontinencia urinaria es una enfermedad de elevada prevalencia, cuyas cifras alcanzan el 24 % en mujeres y el 16 % en hombres. Sin embargo, las tasas de detección y de primeras consultas son muy bajas, teniendo en cuenta la importante afectación y repercusión que tiene sobre la calidad de vida de las personas que la sufren. La vergüenza, la creencia de que se debe a cambios fisiológicos inevitables asociados a la edad, o el desconocimiento de que existen tratamientos eficaces, hacen que sea un trastorno poco tratado en las consultas de Atención Primaria. Conocer las claves diagnósticas para identificar y diferenciar los tipos de incontinencia urinaria desde el inicio, es crucial para ayudar a estos pacientes.

Muchas personas con incontinencia urinaria permanecen ocultas y solo una minoría busca ayuda médica, lo que supone un importante problema de salud pública por sus elevadas tasas de infradiagnóstico e infratratamiento.

La importancia de una detección temprana

La detección temprana y el manejo adecuado de la incontinencia urinaria depende principalmente de la involucración y formación de los profesionales sanitarios. Un estudio reciente ha puesto de manifiesto que más del 80% de las evaluaciones de la incontinencia urinaria en las consultas se realiza de forma parcial, y solo cerca de un 5% de los pacientes reciben una intervención adecuada.

En general, los problemas de incontinencia urinaria dependen básicamente de la integridad de la vejiga, del suelo pélvico y de la uretra, además de la inervación de dichas estructuras. Una valoración completa inicial, junto a los antecedentes del paciente, son la clave para determinar el tipo de incontinencia urinaria y establecer un adecuado plan de tratamiento. Sin embargo, el poco tiempo en las consultas y la poca involucración y capacitación del personal sanitario, provocan una identificación tardía y un manejo deficiente de los pacientes.

Para garantizar una atención sanitaria de calidad es imprescindible invertir en la formación continuada de los profesionales sanitarios, no solo para incrementar sus competencias profesionales, también para potenciar su papel en la educación y el cuidado de los pacientes con incontinencia urinaria.

La implicación activa y la formación del colectivo sanitario es un pilar fundamental para la detección y clasificación temprana de la incontinencia urinaria, así como para el manejo efectivo de los pacientes que la sufren.

Los principales tipos de incontinencia urinaria según la clasificación de la International Continence Society son:

  • Incontinencia de esfuerzo. Repentina pérdida de orina como consecuencia del incremento de la presión intraabdominal al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio físico. La uretra es incapaz de mantener el gradiente positivo de presión cuando se realizan esfuerzos.
  • Incontinencia de urgencia. Pérdida involuntaria de orina asociada a un deseo fuerte y súbito de orinar, siendo imposible llegar al baño. La urgencia se asocia a dos tipos de disfunciones, la hiperactividad del detrusor (urgencia motora causada por lesiones del SNC, como accidentes cerebrovasculares, demencias, enfermedad de Parkinson o alteraciones medulares) y la hipersensibilidad del detrusor (urgencia sensorial, causada por procesos inflamatorios como infecciones urinarias, litiasis o tumores).
  • Incontinencia urinaria mixta. Pérdida de orina o sensación de pérdida de orina que se asociada tanto al esfuerzo, como a la urgencia. Se trata de una combinación de los dos tipos de incontinencia anteriores.
  • Incontinencia por rebosamiento. También conocida como síndrome por obstrucción, es la pérdida involuntaria de orina relacionada con una sobredistensión de la vejiga. Normalmente es secundaria a la retención urinaria y puede producirse por obstrucción o por lesión neurológica.
  • Incontinencia funcional. Se asocia a la incapacidad de llegar al baño por limitaciones físicas o de movilidad, o también por un déficit cognitivo relacionado con el estrés y la ansiedad.

En el caso de la incontinencia urinaria mixta, es importante diferenciar el componente predominante de los dos, ya que el tratamiento debe enfocarse a la causa que genere mayor molestia o pérdida de orina. Generalmente, se puede identificar mediante la anamnesis, viendo cuál es el tipo de incontinencia urinaria con mayor número de escapes y con mayor afectación sobre la calidad de vida. Además, también existen cuestionarios específicos que pueden ser muy útiles en la identificación, como la versión corta del Urogenital Distress Inventory (UDI-6). Las preguntas sobre síntomas de este cuestionario ayudan a revelar cuál de ellos resulta más desagradable para el paciente.

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La incontinencia urinaria mixta se considera la incontinencia urinaria más molesta y de mayor impacto sobre la calidad de vida de los pacientes.

En el caso de mujeres jóvenes y de mediana edad, el índice de masa corporal, la edad, la paridad y el tipo de parto son los principales factores de riesgo relacionados con la incontinencia urinaria. Además, se ha demostrado que estos factores se asocian más con la incontinencia urinaria de esfuerzo que con la incontinencia de urgencia.

Por ello, será importante identificar todos los factores de riesgo relacionados con la incontinencia urinaria, sobre todo aquellos que pueden ser modificables, como la ingesta excesiva de alcohol y de bebidas estimulantes (té, café, etc.), o algunos tratamientos farmacológicos (diuréticos, etc.).

Fármacos y sustancias que provocan o agravan la incontinencia urinaria. Mecanismos y síntomas:

  • Antidepresivos. Disminuyen la contracción vesical -> retención, incontinencia urinaria por rebosamiento.
  • Diuréticos. Contracciones por aumento de diuresis -> incontinencia urinaria de urgencia, vejiga hiperactiva.
  • Sedantes e hipnóticos. Depresión central -> incontinencia urinaria de urgencia, vejiga hiperactiva.
  • Antipsicóticos. Disminuye la contracción vesical -> retención, incontinencia urinaria por rebosamiento.
  • Abuso de alcohol. Depresión central y efecto diurético -> incontinencia urinaria de urgencia, vejiga hiperactiva.
  • Cafeína. Contracciones -> incontinencia de urgencia, vejiga hiperactiva.

Diagnóstico diferencial y seguimiento de la incontinencia urinaria.

Una vez identificados los factores de riesgo y habiendo repasado los hábitos tóxicos y dietéticos del paciente, el primer paso para un correcto abordaje de la incontinencia urinaria desde Atención Primaria es hacer una buena anamnesis, seguida de la exploración física. Además, cuando sea necesario y estén al alcance de la Atención Primaria, también se pueden realizar algunas pruebas complementarias.

  • Anamnesis. Consiste en revisar los antecedentes familiares, personales, obstétricos, ginecológicos, etc. Hay que preguntar al paciente sobre los antecedentes patológicos médicos y quirúrgicos, en especial los que pueden haber afectado al funcionamiento del tracto urinario inferior (radioterapia, infecciones urinarias, enfermedades vesicales, cirugías abdominales y del recto, histerectomías, prostatectomías, intervenciones sobre el canal medular, etc.). También es importante repasar el historial ginecológico y obstétrico en las mujeres (hijos, partos distócicos, edad de la menopausia, tratamientos postmenopáusicos, etc.).
  • Exploración física. Debe incluir un examen general, exploración abdominal a nivel del hipogastrio, valoración de la sensibilidad perianal y de los reflejos lumbosacros, y exploración ginecológica en las mujeres.
  • Pruebas complementarias. Realizar aquellas pruebas que sean necesarias para ayudar al diagnóstico (urocultivo, analíticas, ecografía, evaluación de la orina residual, flujometría, estudio urodinámico y cistoscopia).

Por último, es importante descartar las infecciones urinarias y patologías subyacentes como causantes de la incontinencia urinaria. Algunos procesos como la diabetes, el alcoholismo o el déficit de vitamina B12 pueden producir neuropatía autónoma. Además, una diabetes mellitus descompensada puede producir poliuria y polidipsia. La tos crónica, el estreñimiento y la obesidad también pueden favorecer la incontinencia urinaria de esfuerzo, y la artrosis de cadera y/o rodilla puede ser responsable de la incontinencia urinaria funcional.

Otro factor a tener en cuenta es la aparición de la incontinencia urinaria durante la hospitalización, cuya tasa puede llegar hasta el 21% en los mayores hospitalizados. Todo ello, sin olvidar los procesos del sistema central que deben hacer sospechar de incontinencia urinaria neurógena hiperrefléxica (enfermedad de Parkinson, demencia senil, accidentes cerebrovasculares, traumatismo craneoencefálico, etc.). En el caso de las lesiones medulares, el diagnóstico debe orientarse hacia una incontinencia urinaria neurógena arrefléxica.

Identificación de síntomas y gravedad de la incontinencia urinaria

La identificación en la consulta de los síntomas de la incontinencia urinaria se puede realizar fácilmente mediante preguntas directas, o también utilizando cuestionarios. Las preguntas clave para el diagnóstico y la valoración de los síntomas indicativos de cada tipo de incontinencia urinaria son:

  • Síntomas de incontinencia urinaria de esfuerzo.
    • ¿Se le escapa la orina al toser, reír, estornudar o levantar peso?
  • Síntomas de incontinencia urinaria de urgencia.
    • ¿Alguna vez se le escapa la orina cuando nota una sensación repentina e incontrolable de ganas de orinar?
  • Síntomas asociados con la incontinencia.
    • ¿Alguna vez siente un deseo repentino e incontrolable de orinar? (urgencia).
    • ¿Cuántas veces orina durante el día? (polaquiuria)?
    • ¿Cuánto tiempo, como máximo, aguanta sin orinar? (frecuencia miccional).
    • ¿Cuántas veces le despiertan las ganas de orinar durante el sueño? (nicturia).
  • Síntomas sugestivos de disfunción de vaciado.
    • ¿Tiene la sensación de que no vacía la vejiga completamente? (vaciado incompleto).

También existen cuestionarios estandarizados de síntomas que, además de ayudar a identificar el tipo de incontinencia urinaria, permiten valorar la repercusión sobre la calidad de vida. Entre ellos, destacan cuestionarios validados como el King’s Health Questionnaire y la versión corta del Internacional Consultation on Incontinence Questionnaire (ICIQ-IU-SF).

Por último, otros aspectos importantes a valorar en el diagnóstico de la incontinencia urinaria son:

  • Frecuencia. Se considera normal de 4 a 7 micciones al día. A partir de 8 veces la situación es anómala. También hay que tener en cuenta la ingesta de líquidos y de qué tipo. El té y el café en grandes cantidades producen polaquiuria y tenesmo, tanto por el volumen de líquido, como por la acción estimulante de la cafeína sobre las contracciones de la vejiga. El alcohol también actúa como un agente irritante de la vejiga.
  • Nicturia. Es el número de veces que una persona se despierta para orinar. Dos o más veces debe considerarse anormal, excepto en los ancianos, ya que pierden su variación diurna de excreción normal de orina y producen orina durante 24 horas por igual.
  • Vaciado. Se consideran síntomas de vaciado anormal el goteo postmiccional, el chorro de orina débil, el vaciado incompleto, o si hay dificultad para iniciar la micción.

Para conocer las características, la intensidad o la gravedad de la incontinencia urinaria, el diario miccional es de gran utilidad. Se recomienda cumplimentarlo durante 3 a 7 días completos.

Dificultades en la identificación de la incontinencia urinaria

La patogenia de la incontinencia urinaria es compleja y multifactorial, por ello, es importante conocer los aspectos fisiopatológicos subyacentes para poder realizar una correcta identificación. Por ejemplo, la diferencia de diagnóstico entre las personas jóvenes y los adultos, consiste en saber identificar las comorbilidades, tener en cuenta los fármacos y prestar atención a los trastornos neurológicos y psiquiátricos que pueden influir en la incontinencia urinaria de los pacientes mayores. También se recomienda valorar los aspectos físicos y psíquicos que puedan condicionar la pérdida de orina, como la movilidad y la función mental.

  • Movilidad. Observar cómo deambula el paciente, comprobar la habilidad que tiene para levantarse de la silla, o para caminar 3 metros y volver a sentarse.
  • Función mental. Aprovechar la consulta para detectar si hay deterioro mental o cognitivo. Cuando existen dudas se puede utilizar el test Mini-Mental, una de las pruebas de cribado cognitivo más utilizadas en Atención Primaria para evaluar la sospecha de síntomas compatibles con el deterioro cognitivo o la demencia.

Aproximadamente el 70% de los pacientes con Alzheimer experimentan algún grado de incontinencia. A medida que la enfermedad va progresando, el cerebro pierde la capacidad de controlar adecuadamente la vejiga.

La elevada prevalencia de la incontinencia urinaria en la población anciana y las graves consecuencias médicas, psicosociales y funcionales que supone, hace que se considere uno de los grandes síndromes geriátricos. Además, sigue siendo un problema infradiagnosticado e infratratado, tanto por circunstancias relacionadas con los pacientes (vergüenza, resignación, etc.), como con los profesionales sanitarios (poca sensibilización, insuficiente formación específica, etc.).

Las principales consecuencias y efectos negativos de la incontinencia urinaria sobre la calidad de vida de los pacientes ancianos son:

  • Problemas médicos: caídas, infecciones urinarias, úlceras por decúbito, complicaciones cutáneas, deterioro funcional.
  • Limitaciones sociales: aislamiento y soledad, impacto en las actividades diarias, ingreso en las residencias de ancianos y mayor necesidad de recursos sociales.

Sin embargo, la mayoría de estas situaciones podrían evitarse consultando al médico y recibiendo un tratamiento individualizado. La incontinencia urinaria en los ancianos debe considerarse un tema prioritario.

Se recomienda hacer un cribado a todos los ancianos que acuden a las consultas de Atención Primaria, para detectar posibles síntomas de incontinencia urinaria, especialmente en pacientes frágiles y vulnerables.

Otra de las dificultades para poder identificar y diagnosticar la incontinencia, es la influencia de la polifarmacia en la sintomatología urinaria. Las reacciones adversas derivadas de los fármacos son un aspecto importante en la población adulta. Se ha demostrado que el 59% de los adultos mayores de 65 años con prescripción de 5 o más fármacos presentan mayor riesgo de incontinencia urinaria. En el caso de las mujeres, los grupos farmacológicos que aumentan los síntomas de la incontinencia urinaria son principalmente los antagonistas α-adrenérgicos, las benzodiacepinas y los inhibidores de la acetilcolinesterasa. Por ello, es importante hacer revisiones de los fármacos y las dosis prescritas, para intentar recuperar la continencia y disminuir la intensidad de los síntomas.

Normas generales y principales recomendaciones según la Guía de la Asociación Española de Urología

  • Usar los tratamientos menos invasivos.
  • Ajustar cuidadosamente las dosis y los intervalos de administración de los fármacos para minimizar sus efectos secundarios.
  • Valorar las posibles complicaciones si se añaden nuevos tratamientos farmacológicos en pacientes polimedicados.
  • Corregir los factores favorecedores, excitantes y desencadenantes de la incontinencia urinaria.
  • Establecer un adecuado hábito miccional. Periodicidad no superior a las 2 horas.
  • Mejorar el bienestar y la calidad de vida del paciente, respetando sus deseos.
  • Motivar al paciente y a sus cuidadores.
  • Distribuir los líquidos para una ingesta adecuada. Mínimo de 2 litros al día cuando no exista ninguna contraindicación médica.
  • Corregir el estreñimiento.
  • Extremar las medidas de higiene y cuidado personal de la piel.
  • Evitar barreras para acceder al baño (iluminación, accesibilidad, ropa fácil de quitar, etc.).
  • Movilizar correctamente a los pacientes encamados.

Optimización del proceso diagnóstico en la práctica clínica.

Los profesionales de Atención Primaria son el primer punto de contacto de los pacientes con el sistema sanitario, por ello, su papel es clave en la detección, evaluación y diagnóstico inicial de la incontinencia urinaria. Todo ello, sin olvidar su labor en la prevención, rehabilitación y educación. Pero, para optimizar este importante trabajo se necesita potenciar la formación de todo el colectivo sanitario, especialmente de las enfermeras de Atención Primaria. Asimismo, es fundamental crear directrices e implementar protocolos para la correcta evaluación de los pacientes.

Las principales propuestas de mejora son:

  • Priorizar la incontinencia urinaria en la sanidad pública. Impulsar el concepto de salud ligada a la continencia.
  • Poner en marcha programas de concienciación y educación.
  • Formación específica para los profesionales sanitarios, asegurando un enfoque multidisciplinar.
  • Acceso a las nuevas tecnologías y promover soluciones innovadoras.
  • Mayor coordinación sociosanitaria. Creación de unidades de especializadas en el manejo de la incontinencia urinaria y potenciar la enfermera gestora de casos.
  • Apoyo psicosocial. Impulsar la investigación sobre las consecuencias emocionales, sociales y laborales de la incontinencia urinaria.
  • Fomentar la investigación y promover estudios sobre nuevos tratamientos y soluciones efectivas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el tipo más frecuente de incontinencia urinaria en Atención Primaria?

La incontinencia urinaria de esfuerzo es la más frecuente entre las mujeres, seguida de la incontinencia de urgencia y la mixta. Sin embargo, en los hombres, es la incontinencia urinaria de urgencia la más frecuente.

¿Es suficiente la valoración clínica para tipificar la incontinencia urinaria?

En general, la valoración clínica es suficiente para identificar y tipificar la incontinencia urinaria. Consiste en un proceso diagnóstico que integra la historia clínica o anamnesis, el examen físico y el diario miccional para determinar la severidad de la incontinencia.

¿Cuándo es necesaria la realización de estudios urodinámicos?

El estudio urodinámico es una prueba complementaria que estudia el funcionamiento del tracto urinario inferior, principalmente la vejiga y la uretra. Generalmente se utiliza cuando la valoración inicial no es suficiente y se necesita profundizar sobre las causas de los problemas urinarios.

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