La incontinencia urinaria no es un problema exclusivo ni de personas mayores ni tampoco de mujeres. Afecta a millones de personas de ambos sexos y de todas las edades, y para la gran mayoría de ellas supone un importante reto físico y psicológico. Además, por tratarse de una condición infradiagnosticada, infratratada y estigmatizada, el acceso a una atención adecuada representa un importante desafío de salud pública.
Para revertir esta situación, es importante desmontar algunos mitos y falsas creencias que pueden agravar el problema, retrasando el diagnóstico y el tratamiento. Los principales mitos relacionados con la incontinencia urinaria y las pérdidas de orina son:
La incontinencia urinaria es una enfermedad minoritaria que afecta a pocas personas.
Falso. La incontinencia urinaria es un problema muy prevalente que sufren millones de personas en todo el mundo. Según la OMS, afecta a más del 30% de la población a nivel mundial. En España, la prevalencia alcanza los 6 millones de personas y de ellos, más de dos millones son crónicos. Se estima que los pacientes crónicos en 2029 pueden llegar a alcanzar los 2,7 millones.
La incontinencia urinaria es consecuencia directa del envejecimiento y no tiene solución.
Falso. Aunque las pérdidas de orina son más comunes a medida que las personas van envejeciendo, la incontinencia urinaria no puede considerarse un problema inevitable asociado a la edad, ni debe normalizarse como parte del proceso de envejecimiento. En realidad, no hay una edad específica para este problema, multitud de condiciones, como el embarazo y el parto en las mujeres, o los problemas de próstata en los hombres, pueden acelerar la aparición de la incontinencia urinaria. Además, existen muchas soluciones y opciones de tratamiento que pueden ayudar a controlar y solventar la incontinencia urinaria (estilo de vida, ejercicios del suelo pélvico, fármacos, intervenciones quirúrgicas, etc.).
Sólo las mujeres tienen incontinencia urinaria, especialmente las de edad avanzada.
Falso. Los hombres, niños y adolescentes también pueden tener incontinencia urinaria. Aunque la prevalencia es mayor en las mujeres mayores, el embarazo, el parto, la obesidad o el estreñimiento son factores de riesgo importantes que también influyen en la incontinencia urinaria de las mujeres más jóvenes. Se recomienda que cualquier persona que presente pérdidas de orina, sea joven o mayor, hombre o mujer, acuda al especialista cuanto antes para tener acceso al tratamiento más adecuado según cada caso.
Los hombres no tienen incontinencia urinaria.
Falso. La incontinencia urinaria no discrimina por sexo. Tanto hombres como mujeres pueden sufrir incontinencia urinaria. En la población masculina, la frecuencia aumenta significativamente a partir de los 65 años y las causas más frecuentes son la hiperplasia benigna de próstata, las secuelas de prostatectomía radical o la vejiga hiperactiva. Importante destacar que la mayoría de los hombres esperan más de un año para consultar al médico ante los primeros síntomas. En este contexto, la figura del urólogo es clave para diagnosticar y tratar a los pacientes, evitando repercusiones más graves a medio y largo plazo.
La incontinencia urinaria es un problema médico grave.
Falso. Aunque la incontinencia urinaria afecta significativamente a la calidad de vida, no es una enfermedad grave que ponga en peligro la vida de las personas. Sin embargo, es importante saber que las pérdidas de orina no tratadas a tiempo puede empeorar y provocar otros problemas de salud más graves (infecciones del tracto urinario, alteraciones dermatológicas, etc.).
Todas las mujeres, especialmente las que dan a luz, tendrán incontinencia urinaria.
Falso. Aunque el embarazo, el parto o la menopausia son factores de riesgo, no necesariamente todas las mujeres van a sufrir incontinencia urinaria. La rehabilitación del suelo pélvico (ejercicios de Kegel), la fisioterapia especializada o mantener un peso saludable son factores que ayudan a prevenir las pérdidas de orina en las mujeres.
Las pérdidas esporádicas o de pequeñas cantidades de orina no son graves.
Falso. Aunque pueden existir escapes leves, moderados o severos, nunca deben considerarse como algo normal ni tampoco hay que resignarse. Ante cualquier situación de pérdidas de orina, lo más importante es acudir al médico para detectar las posibles causas y buscar una solución.
Interrumpir el flujo de orina es bueno para entrenar los músculos del suelo pélvico.
Falso. La interrupción de la orina al miccionar está totalmente desaconsejada, ya que puede causar más problemas que beneficios (infecciones de orina, alteración del vaciado normal de la vejiga, descoordinación de los músculos involucrados, etc.). Solo algunas veces, médicos o fisioterapeutas especializados recomiendan realizar esta maniobra a modo de prueba para localizar los músculos del suelo pélvico, o para saber si el paciente es capaz de cortar el flujo de orina. Por ello, debe considerarse una prueba puntual a petición de los especialistas y nunca debe hacerse de forma sistemática.
Aguantar las ganas de ir al baño es beneficioso para la vejiga y el suelo pélvico.
Falso. No se recomienda aguantar ni esperar mucho tiempo para orinar, ya que puede forzar la distensión de la vejiga poniéndola en riesgo, al igual que ocurre con el suelo pélvico. Hay que ir al baño cuando se tengan ganas y antes de que moleste demasiado o que la presión sobre la vejiga cause dolor. Solo en casos concretos se recomienda el entrenamiento vesical (espaciar el tiempo entre una micción y otra), pero siempre debe realizarse de forma controlada por un profesional sanitario.
Solo tienen suelo pélvico las mujeres.
Falso. Tradicionalmente ha existido la creencia de que la disfunción del suelo pélvico solo afecta a las mujeres, aspecto que ha retrasado la investigación y el tratamiento específico en la población masculina. El suelo pélvico en los hombres sostiene el aparato reproductor masculino e interviene en la continencia urinaria, la defecación, la estabilidad corporal, la erección y la eyaculación. Los principales factores de riesgo que pueden contribuir a su debilitamiento son el sedentarismo, el sobrepeso, la obesidad, el levantamiento frecuente de peso, la tos crónica y practicar deporte intenso.
Las personas incontinentes deben restringir la ingesta de líquidos.
Falso. Aunque es importante evitar las bebidas irritantes y excitantes, es necesario hidratarse y beber el agua que sea necesaria. Cuando se restringe demasiado la ingesta de líquido, la orina se concentra, se irrita la mucosa vesical y puede empeorar la incontinencia urinaria de urgencia y aumentar la frecuencia de la micción.
Solo se producen escapes de orina cuando se practica deporte o se realizan esfuerzos.
Falso. Aunque uno de los tipos de incontinencia urinaria es la incontinencia de esfuerzo, también existen otras clases de incontinencia que no tienen ninguna relación con el deporte ni con los trabajos relacionados con el levantamiento de peso.
La incontinencia urinaria afecta a la vida sexual.
Verdadero. La incontinencia urinaria puede causar ansiedad, vergüenza y deterioro de la autoestima, afectando a la vida sexual y a la calidad de vida. Diagnosticar y tratar la incontinencia urinaria a tiempo impacta positivamente en el bienestar sexual.
Ir al baño por si acaso es bueno.
Falso. Al igual que no se recomienda aguantar excesivamente las ganas de orinar, tampoco es correcto ir muchas veces al baño sin ganas. De hecho, puede convertirse más en una costumbre que en una verdadera necesidad. Si se obliga a vaciar la vejiga cuando el volumen de orina todavía es muy pequeño, la vejiga se acostumbrará a orinar siempre cantidades pequeñas.
Los ejercicios de Kegel no sirven para los hombres.
Falso. Los ejercicios de Kegel han demostrado su eficacia tanto en mujeres como en hombres, especialmente en los casos de incontinencia urinaria de esfuerzo post prostatectomía. Se recomienda realizarlos con supervisión de un fisioterapeuta pélvico o mediante biofeedback.
La incontinencia urinaria puede ser señal de una enfermedad subyacente.
Verdadero. La incontinencia urinaria puede ser la manifestación de otras enfermedades como la diabetes, la hiperplasia benigna de próstata o algunas alteraciones neurológicas.
Para tratar la incontinencia urinaria siempre se necesita cirugía.
Falso. La mayoría de los casos de incontinencia urinaria se tratan con medidas conservadoras sin necesitar cirugía. Las opciones existentes de menor a mayor invasividad son: cambios de estilo de vida, rehabilitación del suelo pélvico (ejercicios de Kegel, fisioterapia pélvica, biofeedback, etc.), entrenamiento vesical (diario miccional), tratamiento farmacológico, procedimientos mínimamente invasivos (toxina botulínica) y la cirugía como última instancia para casos muy específicos.
La información es una gran aliada para prevenir y mejorar la incontinencia urinaria y los problemas del suelo pélvico.
Verdadero. El desconocimiento en sí mismo también es un factor de riesgo. Aprender y saber qué potencia y qué perjudica el suelo pélvico es clave para la prevención de la incontinencia urinaria.
La incontinencia urinaria es una enfermedad a la generalmente se le presta poca atención. Esta despreocupación ha dado pie al origen de falsos mitos en el imaginario popular que pueden derivar en costumbres dañinas para la salud. Romper tabúes es necesario para mejorar la vida de las personas con incontinencia urinaria. La prevención, el diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado pueden mejorar la calidad de vida, dejando atrás los prejuicios y las barreras.
Bibliografía
- Merino M.J. Mitos sobre incontinencia urinaria que debes conocer. Consejos de tu farmacéutico.
- Carolina Walker, fisioterapeuta especialista en suelo pélvico: “La incontinencia urinaria afecta al 50% de mujeres y al 30% de hombres mayores, pero la causa no es el envejecimiento por sí solo”. La Vanguardia. Julio 2025.
- Incontinencia urinaria y alteraciones del suelo pélvico. Dexeus mujer.
- Rojas L. Mitos sobre la incontinencia urinaria. Suelo Firme.
- Cinco mitos sobre la incontinencia urinaria que debes olvidar. RPP Noticias. Febrero 2019.
- La Asociación Española de Urología (AEU) lanza la I edición de la Guía de Atención a Personas con Incontinencia Urinaria. Asociación Española de Urología. Arrea de Prensa. Enero 2020.
- Mitos comunes sobre la pérdida de orina. UHealth. Univertsity of Miami Health System.
- Mitos sobre incontinencia urinaria: no es normal ni inevitable. Urólogos certificados.
- Martín Sanjuán, L. AS. Visitar al urólogo, tema pendiente entre los hombres. Mayo 2017.
- Suelo pélvico masculino: por qué es importante cuidarlo a lo largo de la vida. Blog Salud y Bienestar. Centro médico Teknon. Febrero 2026.



