El sector sanitario atraviesa un momento de tensión. Profesionales de todo el país están expresando su malestar ante unas condiciones de trabajo que tildan de insostenibles y alejadas de los estándares que rigen otros ámbitos profesionales.

“Estamos saturados porque la realidad es que ninguna empresa puede actuar con un empleado como actúan con nosotros.”
– Carolina Alario, psiquiatra.
Más allá del estatuto marco: precariedad contractual
En las últimas semanas, el debate sobre el Estatuto Marco ha copado titulares, pero más allá de la negociación institucional, cada vez son más los profesionales que están visibilizando públicamente su realidad laboral para explicar el desgaste que arrastran.
Es el caso de la psiquiatra Carolina Alario, que desde que terminó el MIR en 2019 ha encadenado 19 contratos temporales. Tras finalizar su formación en Palencia, tuvo que incorporarse a la sanidad privada ante la falta de opciones en el sistema público. Desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por sustituciones y contratos de corta duración en distintas ciudades, hasta llegar a Burgos, donde fue contratada bajo la fórmula de “acumulación de tareas”, una modalidad vinculada a necesidades de servicio que permite rescindir el contrato en cualquier momento.
“Estaba así desde el año 2021, con contratos cada tres meses, cada seis meses, diez días antes sin saber si me iban a renovar o no.”
– Carolina Alario, psiquiatra.
Alario describe su día a día como una situación de incertidumbre constante, sin garantías sobre la continuidad laboral más allá de unas semanas. Subraya, además, que no se trata de un caso aislado, sino de una dinámica que afecta a numerosos profesionales del sistema sanitario público.
Esta situación está provocando una pérdida de motivación a muchos profesionales sanitarios, que se sienten deshumanizados y poco cuidados. “¿Quién cuida a los que cuidan?”, plantea la psiquiatra, que en los últimos días ha hecho tres guardias en ocho días de trabajo.
En su caso, la carga asistencial se suma a la precariedad contractual:
“Esta situación es sumamente precaria, la situación en la que estamos, que vemos una media de 16 pacientes al día y hacemos cuatro guardias al mes, afirma.”
– Carolina Alario, psiquiatra.
Acerca de las huelgas, señala que buena parte de quienes tienen contratos precarios no las hacen. También se cuestiona su efectividad, cuando los servicios mínimos alcanzan hasta tres cuartas partes de la plantilla, en ocasiones superando la plantilla de las jornadas de guardia.

Consecuencias en la salud de los sanitarios
Cada vez más médicos recurren a sus colegios profesionales en busca de apoyo por problemas de salud.
Según el último informe de la Organización Médica Colegial, el número de médicos que piden ayuda por enfermedades ha aumentado un 13% respecto al periodo anterior. El Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) ha alcanzado cifras récord, con un predominio claro de patologías relacionadas con el ámbito laboral.
Los trastornos mentales siguen siendo el principal motivo de consulta, representando el 84,9% de los casos atendidos. El perfil más habitual es el de una mujer joven que trabaja en el sistema público de salud.
Esta realidad también tiene su reflejo en el aumento de la incapacidad temporal: el sector sanitario ocupa el segundo lugar en probabilidad de acogerse a esta situación. De hecho, un estudio de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) apunta a un incremento cercano al 60% en la incidencia de bajas por contingencias comunes entre 2017 y 2024 en este ámbito profesional.
Los profesionales piden a la ciudadanía que “confíe”
Ya a mediados de febrero, seis organizaciones médicas han activado una huelga nacional contra la reforma del Estatuto Marco, impulsada por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y respaldada por otros cinco sindicatos profesionales: SMA, MC, AMYTS, SME y O’MEGA.
Esta huelga plantea una primera fase de un calendario con paros intermitentes, pero indefinidos: una semana de huelga al mes entre febrero y junio. Y varios profesionales ya han pedido a la ciudadanía que confíe en el proceso.
Javier Ortega, presidente de Atención Hospitalaria de AMYTS, apela a la paciencia y la comprensión de la ciudadanía, porque mejorar las condiciones laborales de los facultativos implica reforzar también la calidad asistencial en un servicio público esencial.
Además, el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid ha publicado el “Comunicado informativo a pacientes: 10 razones” dirigido directamente a los pacientes para detallar las razones que motivan estos paros previstos contra las reformas del Ministerio de Sanidad. Con esto, tratan de poner en valor el objetivo de estas protestas: proteger la carga asistencial y la seguridad de los pacientes y les piden que “confíen” en la profesión médica.
El malestar que hoy atraviesa la sanidad no es solo una cuestión contractual ni un pulso sindical. Es el reflejo de un desgaste acumulado que ya tiene consecuencias medibles en la salud de quienes sostienen el sistema. El desafío ahora no es solo alcanzar acuerdos, sino reconstruir la confianza dentro del sistema y con la ciudadanía. Si la sanidad quiere seguir siendo uno de los pilares del Estado del bienestar, deberá empezar por cuidar a quienes la hacen posible cada día.