Durante la época estival las mujeres que la padecen son más propensas a tener cistitis, dado que su flora bacteriana y su pH están alterados por las continuas pérdidas de orina…
La incontinencia urinaria es un problema de salud muy relevante que afecta a gran parte de la población adulta. Con una sociedad que envejece y personas mayores que cada vez viven más tiempo, el impacto de la incontinencia urinaria en la sociedad y en el sistema sanitario irá en aumento los próximos años.
Diferentes comunidades autónomas han mostrado su preocupación por la falta de médicos para el próximo verano, principalmente médicos de Atención primaria y pediatras. Comunidad Valenciana, Baleares o Castilla y León, son algunas de las comunidades que ya han dado la señal de alarma.
Aunque la telemedicina ya se utilizaba desde hacía mucho tiempo en diversos ámbitos, ha sido a raíz de la pandemia cuando ha adquirido un verdadero protagonismo. Por ejemplo, se utilizaba en los centros penitenciarios para atender a los internos sin necesidad de salir del centro. También para personas de centros de inserción social, o que estando en casa, tenían problemas de drogadicción o trastornos mentales crónicos incapacitantes, entre otros.
La incontinencia urinaria repercute negativamente en la vida de las personas. Adaptarse y aprender a vivir con los síntomas supone un importante reto psicológico para quienes la sufren, pero también para la familia y su entorno. Y es que, la incontinencia urinaria, además de afectar fisiológicamente a los pacientes, también lo hace sobre los pensamientos, las actitudes y las emociones.
La incontinencia urinaria es una enfermedad con elevada prevalencia, que muchas veces no se reconoce por los médicos hasta que los pacientes llevan demasiado tiempo sufriéndola. El impacto es devastador para cualquier persona, pero sobre todo en las mujeres.