Las enfermeras como pieza clave para detectar la incontinencia, un problema infradiagnosticado

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En el abordaje de la incontinencia urinaria y fecal la enfermería juega un papel fundamental. Con motivo de la Semana Mundial de la Continencia celebrada del 20 al 26 de junio, el Consejo General de Enfermería, ha querido visibilizar la importancia de la detección precoz en el abordaje de la incontinencia.

Tanto la incontinencia urinaria como la fecal, son problemas que cada vez sufren más personas, principalmente por el envejecimiento de la población. Sin embargo, no solo afecta a las personas mayores, puede afectar a cualquier edad, desde la infancia hasta la vejez y también a ambos sexos.

La prevalencia real de la incontinencia es desconocida por tratarse de una enfermedad infradiagnosticada. Al considerarse un tema tabú, muchos pacientes no suelen hablar de ello en las consultas por vergüenza.

En los grupos de riesgo, como ancianos o mujeres que acaban de dar a luz, se estima que la prevalencia de la incontinencia urinaria y fecal puede llegar hasta el 20%.

Además, la incontinencia también puede ser un problema asociado a trastornos neurológicos, esclerosis múltiple, o intervenciones quirúrgicas, entre otras.

Enfermería, una pieza clave en la detección precoz

La enfermería de Atención Primaria juega un importante papel en la detección y seguimiento de los pacientes con incontinencia urinaria. La clave está en ser proactivos en las consultas para que el problema pueda aflorar y se haga evidente.

La enfermera debe preguntar a los pacientes por la incontinencia, al igual que lo hace con otros temas de interés relacionados con la salud, como son la alimentación o la actividad física. Sin embargo, como los afectados suelen ocultarlo, se recomienda que lo hagan indirectamente para lograr que el paciente se abra y explique su situación.

La relación de cercanía de las y los enfermeros con los pacientes, permite detectar más fácilmente los signos de alerta que hacen sospechar la existencia de un problema de incontinencia.

Además de Atención Primaria, el colectivo de enfermería también es clave en el ámbito hospitalario, principalmente en las tareas de seguimiento y manejo de los pacientes que son incontinentes por distintos motivos.La incontinencia supone un gran sufrimiento para quien la padece, pero siempre se puede hacer algo para solucionar el problema o mejorar la calidad de vida.

Prevención y situaciones de riesgo

La prevención es otro aspecto a tener en cuenta para poder abordar correctamente la incontinencia urinaria y fecal. En muchos casos, desde enfermería se pueden prever situaciones de riesgo en las que el paciente podría desarrollar una incontinencia asociada a otras patologías. Adelantarse y poder informar a estos pacientes será fundamental para saber a qué se enfrentan y cómo hay que actuar.

Gracias a la gran labor de prevención que se realiza desde enfermería, el sistema sanitario es más eficiente. Algunas de las formas en que la enfermería contribuye en este aspecto son:

  • Evaluación integral: Las enfermeras suelen llevar a cabo evaluaciones completas de los pacientes, lo que les permite detectar signos y síntomas de incontinencia. Pueden realizar preguntas específicas sobre los patrones urinarios y fecales, así como indagar sobre otros factores de riesgo.
  • Sensibilidad y empatía: La incontinencia es un tema delicado para muchos pacientes, y algunos pueden sentir vergüenza o temor a hablar sobre ello. Las enfermeras están capacitadas para abordar estos temas con sensibilidad y empatía, lo que facilita que los pacientes se sientan cómodos al compartir sus preocupaciones y síntomas.
  • Educación y concienciación: Las enfermeras pueden desempeñar un papel crucial al educar a los pacientes sobre la incontinencia y la importancia de buscar ayuda médica. Al proporcionar información sobre tratamientos y estrategias de manejo, pueden empoderar a los pacientes para que tomen decisiones informadas sobre su salud.
  • Remisión adecuada: Si una enfermera sospecha que un paciente puede tener un problema de incontinencia, puede derivarlo a un especialista en urología o gastroenterología para una evaluación más detallada y un diagnóstico preciso. Esto es esencial para garantizar que los pacientes reciban el tratamiento adecuado.
  • Planes de cuidados personalizados: Una vez que se ha detectado la incontinencia, las enfermeras pueden colaborar con otros profesionales de la salud para desarrollar planes de cuidados personalizados para cada paciente. Estos planes pueden incluir terapias de modificación del comportamiento, ejercicios del suelo pélvico, cambios en la dieta o el uso de dispositivos médicos para ayudar en el manejo de la incontinencia.

Por último, no hay que olvidar la capacidad y autonomía que tienen los profesionales de la enfermería para prescribir fármacos y productos sanitarios, como absorbentes, compresas, o sondas, entre otros, que ayudarán a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y aliviarles el sufrimiento.

Bibliografía

1- Las enfermeras, pieza clave en el manejo de la incontinencia urinaria y fecal. ConSalud.es. Junio 2023.

2- González Arias. Las enfermeras son clave para detectar la incontinencia, un problema infradiagnosticado. Junio 2023.

3- Las enfermeras son clave para detectar la incontinencia, un problema infradiagnosticado. Consejo General de Colegios de Enfermería en España. Nota de Prensa. Junio 2023.

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