La importancia del abordaje integral de la salud de la mujer desde Atención Primaria

La importancia del abordaje integral de la salud de la mujer desde Atención Primaria

El principal objetivo de la Atención Primaria según la OMS es garantizar de forma equitativa el mayor nivel posible de salud y bienestar a las personas, mediante los tratamientos, la prevención de enfermedades, la promoción de la salud, la rehabilitación y los cuidados paliativos cuando sean necesarios.

Para ello, los profesionales de Atención Primaria deben tener en cuenta los máximos determinantes de salud para que la atención sea integral, relacionando salud física, salud mental, salud social y bienestar.

En el caso de las mujeres, cuando se habla de atención global es imprescindible incluir todas las etapas de la vida, así como las diferentes características o situaciones fisiológicas, patológicas y preventivas según cada situación personal por razón de género, sin olvidar la salud mental.

La perspectiva de género en la práctica de la Atención Primaria

La Atención Primaria es consciente del reto que significa el abordaje de los problemas de salud desde la perspectiva de género. De hecho, es una realidad innegable en la medicina del siglo XXI.

Incorporar la perspectiva de género en la práctica de la medicina permite asegurar que los encuentros clínicos y las practicas asistenciales sean de calidad, más eficientes y más equitativas.

Las diferencias fisiopatológicas entre hombres y mujeres, la perspectiva de género y la diferencia de prevalencias de las enfermedades por sexo, obligan a reflexionar sobre el sesgo que puede existir en la actual toma de decisiones.

Para abordar una atención individual con perspectiva de génerose necesita:

  • Tener en cuenta los diferentes factores de riesgo entre hombres y mujeres.
  • Conocimiento de las distintas formas de enfermar, de expresar la enfermedad, de cuidar y cuidarse.
  • Tener en cuenta las diferencias biológicas en las enfermedades, su expresión clínica con diferentes signos o síntomas y su diferente evolución.
  • Conocer las diferencias que existen en la efectividad y en los efectos adversos de los medicamentos según el sexo.

Salud y mujer

Las mujeres sufren las enfermedades de forma diferente a los hombres, con distintos síntomas, intensidad y pronóstico. Las diferencias biológicas hacen que, por ejemplo, las mujeres no respondan de la misma manera a un mismo tratamiento o a una determinada dosis. Por ello, es importante incluir la perspectiva de género en la atención y manejo de las patologías.

En cuanto a las causas de muerte, también existen bastantes diferencias entre hombres y mujeres. En las mujeres, son más habituales las enfermedades cerebrovasculares, la demencia, la insuficiencia cardíaca, el Alzhéimer o la hipertensión arterial, mientras que en los hombres la principal causa de muerte es el cáncer.

Las diferencias genéticas, hormonales y metabólicas juegan un papel clave en los distintos patrones patológicos según el sexo. Pero no solo influyen en la salud las diferencias biológicas, los perjuicios sociales relacionados con el género también determinan en gran medida el estado de salud.

Por ello, también es importante tener en cuenta la evolución de las mujeres en su forma de entender la vida y de asumir los roles en la sociedad actual. De hecho, actualmente las mujeres suponen un desafío para los profesionales de Atención Primaria, principalmente por los cambios socioculturales de las últimas décadas, como los cambios de roles, los nuevos modelos de familia o el manejo de la sexualidad. Todos estos aspectos influyen considerablemente en la salud de las mujeres y es importante valorarlos.

Además, también muchas mujeres ejercen como cuidadoras de personas mayores o familiares dependientes, lo que supone una sobrecarga física y emocional adicional, que acabará afectando también a su salud. Desde Atención Primaria, es importante conocer las condiciones personales de cada caso y saber detectar los signos para poder ofrecer la mejor atención sanitaria posible.

El infradiagnóstico, una asignatura pendiente

Los síntomas de las mujeres han estado encubiertos demasiado tiempo y muchos de sus problemas de salud se han considerado invisibles, provocando errores de diagnóstico, exploraciones poco válidas y tratamientos que pueden causar enfermedades, o incluso acelerar las enfermedades que inicialmente se pretendía tratar.

Las enfermedades de las mujeres se diagnostican mucho más tarde. En los casos de cáncer y diabetes el diagnóstico en mujeres puede tardar hasta 2,5 años más que el de los hombres.

Las principales diferencias entre hombres y mujeres en la práctica clínica son:

  • Con los mismos signos o síntomas, la interpretación es diferente según se trate de hombres o mujeres, por ejemplo, ante el dolor.
  • Se piden menos pruebas a las mujeres ante los mismos síntomas, por ejemplo, con las espirometrías.
  • Menor intensidad en los tratamientos destinados a las mujeres.
  • En la misma situación, la derivación de las mujeres al especialista es menor, por ejemplo, en los casos de espondiloartritis.
  • En las enfermedades de mujeres se suelen utilizar menos las guías y los protocolos, como ocurre en los casos de cardiopatía isquémica o ictus.

La importancia de la detección precoz en el abordaje integral de la salud de la mujer

En la prevención y promoción de la salud existen muchas diferencias entre hombres y mujeres, sobre todo si se tienen en cuenta las edades y las etapas de la vida. Es importante que el médico de Atención Primaria esté concienciado sobre la importancia de diferenciar las necesidades de las mujeres en cada etapa, juventud, edad fértil y madurez.

La detección precoz en Atención Primaria juega un papel crucial en la prevención y el manejo temprano de problemas de salud en las mujeres, lo que puede mejorar significativamente los resultados y su calidad de vida.

El abordaje integral de las necesidades médicas de las mujeres desde Atención Primaria, necesariamente debe incorporar la edad y los condicionantes sociales. Solo identificando cada una de las etapas de la vida y sus necesidades, se conseguirá que las actividades preventivas, terapéuticas y educativas sean efectivas y mejoren la salud global de las mujeres.

Salud y mujeres jóvenes

Las actividades de prevención deben realizarse en las consultas de forma continuada. Las principales actividades preventivas desde Atención Primaria para garantizar la salud de las mujeres más jóvenes son:

  • Consejos antitabaco. Actividades preventivas en la consulta sobre problemas de salud, hábitos de vida saludable y adicción al tabaco.
  • Recomendación y consejos antialcohol. Investigar el consumo de alcohol en las consultas y registrarlo en la historia clínica. Realizar actividades preventivas aprovechando las consultas oportunistas.
  • Recomendaciones frente al consumo de drogas. Al igual que ocurre con el alcohol, el consumo de drogas puede desencadenar o empeorar los problemas de salud mental. Los profesionales de Atención Primaria deben tener estar atentos a las señales de estas pacientes.
  • Prevención de los trastornos de conducta alimentaria. Buscar signos de anorexia en las consultas, como la obsesión por pesar menos o el intenso miedo a la obesidad. Derivar al especialista cuando sea necesario.
  • ­Prevención de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Informar sobre los factores de riesgo de adquirir una ETS, recomendar medidas preventivas y ofrecer pruebas de detección de sífilis, VIH, clamidia y gonorrea, especialmente en mujeres sexualmente activas o en riesgo.
  • Salud mental. Las patologías mentales más frecuentes durante la adolescencia y juventud son la depresión y la ansiedad. Un diagnóstico correcto y un tratamiento precoz son clave para impedir la cronificación de la enfermedad.

Salud en la mujer adulta

Uno de los problemas más importantes en esta etapa de la vida es el trastorno disfórico premenstrual o síndrome premenstrual. Aparece normalmente a los 25-30 años y provoca alteraciones físicas y psíquicas durante los días previos a la menstruación (irritabilidad, tensión, disforia, inestabilidad emocional, alteraciones del apetito, alteraciones del sueño o dificultad para concentrarse).

Al tratarse de una situación muy incapacitante, es importante que las mujeres se sientan comprendidas y acompañadas por el médico de Atención Primaria. Es importante orientar en hábitos saludables desde las consultas, además de prescribir tratamientos farmacológicos cuando se considere necesario.

Otro aspecto importante en esta etapa de la vida es la salud reproductiva. El médico de Atención Primaria realiza una gran labor relacionada con la planificación familiar, la salud sexual y reproductiva, así como en el manejo y seguimiento de los problemas ginecológicos más comunes (fibromas uterinos, quistes ováricos, endometriosis, etc.).

Salud y embarazo

En la mayoría de los casos la confirmación del embarazo se realiza por el médico de Atención Primaria. Por ello, es muy importante que los profesionales sanitarios tengan la formación adecuada y se coordinen con los especialistas.

Objetivos del médico de Atención Primaria:

  • Disminuir la morbimortalidad perinatal.
  • Reducir la incidencia de bajo peso al nacer.
  • Contribuir a reducir el número de abortos.
  • Disminuir la morbimortalidad por causa obstétrica.
  • Promover la lactancia materna.

Para prevenir, diagnosticar y tratar posibles alteraciones son muy importantes los cuidados durante el embarazo y el seguimiento médico.

Cuando las primeras visitas se realizan precozmente y los controles de seguimiento son los recomendados, la mortalidad neonatal disminuye. Por ello, para conseguir las mejores condiciones para las mujeres es importante que la educación sanitaria y la planificación familiar se inicie desde la Atención Primaria antes del embarazo.

Salud y menopausia

El climaterio y la menopausia afectan de forma muy diferente a las mujeres, con gran variedad de síntomas entre los 45-55 años de edad. De hecho, cada mujer vive esta etapa de la vida según sus propias características personales y su entorno afectivo, psicológico y social.

El médico de Atención Primaria es el profesional más adecuado para tratar a la mujer de forma integral y abordar todos los aspectos que le afectan durante la menopausia.

Por su repercusión sobre la morbimortalidad de las mujeres, los problemas que necesitan mayor atención por parte de los profesionales sanitarios a partir de la menopausia son la osteoporosis y los problemas cardiovasculares, sin olvidar los efectos de la menopausia sobre la salud mental.

  • Se recomienda realizar pruebas de densidad ósea en mujeres postmenopáusicas para detectar precozmente la osteoporosis y poder evaluar el riesgo de fracturas óseas.
  • Presión arterial y colesterol. Es importante realizar mediciones de la presión arterial regularmente y pruebas de colesterol para evaluar el riesgo cardiovascular.

Salud de la mujer en la tercera edad

La salud de las mujeres de edad avanzada es mucho peor que la de los hombres. Sus tasas de discapacidad son mayores, principalmente a causa de las enfermedades crónicas que padecen.

  • Enfermedades cardiovasculares. Predominio de la morbilidad cerebrovascular y mayor mortalidad postinfarto.
  • Enfermedades osteoarticulares. La incidencia se duplica en las mujeres mayores.

Además, las desigualdades vinculadas al género también impactan negativamente sobre las enfermedades en la tercera edad: soledad, menor nivel educativo, menores ingresos económicos, menor independencia y mayor aislamiento y desprotección, sobre todo si se trata de mujeres que viven en el ámbito rural.

Las principales medidas sanitarias para reducir las desigualdades de género en el envejecimiento son:

  • Fomentar los estilos de vida saludables. Actuar epecialmente sobre los hábitos de vida que suponen mayor riesgo para la salud de las mujeres mayores (actividad física, alimentación rica en calcio, evitar el consumo de alcohol y tabaco, etc.).
  • Prevención y tratamiento de las enfermedades que afectan al envejecimiento de las mujeres, en especial las que producen incapacidad. Detección de problemas auditivos y visuales, prevención de osteoporosis, abordaje de las enfermedades osteoarticulares y reumatológicas, prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares y detección de casos de depresión y deterioro cognitivo.
  • Reducir los estereotipos basados en el género, especialmente los relacionados con la menopausia y la ancianidad de las mujeres. Desvincular la salud de las mujeres de los aspectos puramente reproductivos y valorar la salud de la mujer de forma integral.

Recomendaciones y actuaciones generales

Es importante que las administraciones públicas, los servicios de salud y los órganos competentes en cada caso, actúen para conseguir reducir las desigualdades de género en el ámbito de la salud.

  • Formación. Los médicos de Atención Primaria con perspectiva de género promueven el diagnóstico precoz y prescriben tratamientos más adecuados. Por ello, es importante concienciar y formar al médico de Atención Primaria sobre la importancia de un abordaje longitudinal de la salud integral de la mujer para mejorar su calidad de vida.
  • Práctica clínica y evidencia científica. Para promover cambios reales, se necesita impulsar un abordaje diferencial por género en la práctica clínica, en base a las nuevas evidencias científicas.
  • Información adecuada. Es importante disponer de datos, registros, encuestas, estadísticas y otros sistemas de información médica y sanitaria diferenciados por sexo.
  • Investigación científica. Fomentar la investigación científica y los estudios que incluyan el enfoque de género y las diferencias entre hombres y mujeres.
  • Igualdad. Incorporar el principio de igualdad y la perspectiva de género en cualquier formación que se realice desde las organizaciones sanitarias.

Actualmente los médicos de Atención Primaria ya atienden a los pacientes de forma integral, pero es imprescindible que también incorporen el enfoque de género en la práctica clínica. Para ello, es imprescindible impregnar todo el tejido sanitario, incluyendo la universidad, los médicos residentes, los gestores y la propia administración.

Impulsando una atención sanitaria consciente de las diferencias propias de las mujeres, no solo mejorará su salud, también la calidad sanitaria asistencial en general.

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