La falta de mujeres en ensayos clínicos desafía la medicina personalizada
La falta de mujeres en ensayos clínicos desafía la medicina personalizada
La medicina personalizada busca ofrecer tratamientos adaptados a las necesidades de cada persona, teniendo en cuenta factores como la genética, el estilo de vida y el entorno. Su objetivo es mejorar la efectividad de las terapias y reducir los efectos secundarios. Sin embargo, este enfoque se ve comprometido cuando la investigación médica no representa de manera equitativa a toda la población.
La falta de representación femenina en la investigación médica afecta la seguridad y eficacia de los tratamientos.
Históricamente, las investigaciones médicas han centrado sus estudios en poblaciones masculinas, asumiendo que los resultados serían aplicables a toda la población. Esta práctica ha llevado a una comprensión limitada de cómo los medicamentos afectan específicamente a las mujeres.
“La infrarrepresentación de las mujeres repercute de forma negativa en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, perjudicando su salud.”
-Dra. Carmen Gallardo, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos.
Esta falta de representación tiene consecuencias directas en la práctica clínica. Las mujeres pueden experimentar efectos secundarios más pronunciados o una menor eficacia de ciertos medicamentos debido a diferencias biológicas y hormonales.
“Existen muchas diferencias de género en los ensayos clínicos. Las mujeres no están representadas”
-Dra. María Teresa Ruiz Cantero, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alicante
Además, la falta de datos específicos sobre cómo los fármacos interactúan con el organismo femenino puede conducir a diagnósticos erróneos o retrasados. Por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares suelen manifestarse de manera diferente en mujeres que en hombres, lo que requiere enfoques diagnósticos y terapéuticos adaptados.
Actualmente, existen medicamentos con diferencias conocidas en su efectividad o en su perfil de efectos adversos. Esta lista incluye fármacos como los bloqueadores de los canales de calcio para la hipertensión, antibióticos, aspirina, antihistamínicos, betabloqueantes, metotrexato, tiazidas, gabapentina, inhibidores de la ECA, estatinas, digoxina, opiáceos y benzodiacepinas, además de suplementos de hierro y antipsicóticos.
Para abordar esta problemática, es esencial que la comunidad científica y la industria farmacéutica implementen medidas que garanticen una representación equitativa de ambos sexos en las investigaciones. Esto implica diseñar ensayos clínicos que consideren las diferencias biológicas y asegurar que los datos se analicen desagregados por sexo.
Como destaca la Dra. Gallardo, “aplicamos una serie de reglas globales, pero hay que recordar que somos diferentes. La dosis de un medicamento va a hacer que el tamaño de esta sea distinto en una mujer que en un hombre, aparte de otros factores”.
La inclusión adecuada de mujeres en los ensayos clínicos no solo es una cuestión de equidad, sino una necesidad para garantizar tratamientos efectivos y seguros para toda la población. Avanzar hacia una medicina verdaderamente personalizada requiere reconocer y abordar las diferencias de género en la investigación médica. Sin un enfoque equitativo en la investigación, los tratamientos seguirán sin responder a las necesidades reales de millones de personas.
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