La incontinencia urinaria es un problema urológico que afecta a más de seis millones de personas en España. Aunque puede afectar a mujeres de cualquier edad y con diferentes niveles de gravedad, se estima que la prevalencia media en mujeres es del 24%, pudiendo llegar al 40% en mujeres de mediana edad.
Las situaciones específicas de salud que viven las mujeres, principalmente el embarazo, el parto y la menopausia, pueden afectar el sistema urinario y los músculos que lo rodean. Además, la uretra de la mujer es más corta que la del hombre y cualquier debilitamiento o daño en la uretra también puede causar incontinencia urinaria.
La incontinencia urinaria es una condición debilitante que afecta a muchas mujeres a lo largo de su vida.
En el caso de las mujeres jóvenes, la incontinencia urinaria se relaciona directamente con el parto vaginal, la episiotomía y la debilidad muscular derivada del embarazo. Los músculos del suelo pélvico que sostienen la vejiga, la uretra y el útero, pueden debilitarse o dañarse con el esfuerzo y la presión extra durante el embarazo y el parto.
La importancia del suelo pélvico
El suelo pélvico es la zona situada bajo la pelvis, donde se encuentra la vejiga, el útero, la uretra, la vagina, y el recto. Está compuesto por una capa fina de fibras musculares y tejido conectivo asociado, con funciones muy importantes en la continencia urinaria y fecal, la sujeción de los órganos pélvicos (vejiga, intestinos, útero), el coito y el parto.
Los órganos pélvicos se dividen en 3 compartimentos:
- Anterior: vejiga y uretra.
- Medio: útero y vagina, próstata y vesículas seminales.
- Posterior: recto, conducto anal y aparato esfinteriano.
Las principales funciones de los músculos del suelo pélvico son:
- Aguantar los órganos intraabdominales, especialmente al estar de pie.
- Proteger los órganos pelvianos de daños externos.
- Ayudar a prevenir la pérdida involuntaria de orina y heces al toser, estornudar o empujar.
- Ayudar a sostener los órganos pelvianos en la posición correcta (vejiga, etc.).
- Intervención en la función sexual durante el coito.
- Ayudar a controlar el paso de la orina, gases y el movimiento intestinal.
La musculatura pélvica interviene en la micción, la evacuación intestinal y la actividad sexual, con un papel muy relevante durante el parto y el embarazo.
Con el fin de poder cumplir bien su función, los músculos del suelo pélvico tienen que estar tonificados, al igual que ocurre con el resto de músculos del cuerpo. Sin embargo, durante el embarazo y el parto estos músculos pueden verse afectados, alterando algunas de sus funciones vitales.
Embarazo
Durante el embarazo el cuerpo sufre muchos cambios musculoesqueléticos para poder acoger al feto y prepararse para el parto. A medida que el bebé va creciendo, empuja la vejiga, la uretra y los músculos del suelo pélvico hacia abajo, debilitando la musculatura pelviana y provocando pérdidas de orina, incontinencia o problemas para orinar.
4 de cada 10 mujeres sufren incontinencia urinaria durante el embarazo.
La mayoría de los problemas suelen desaparecer después del parto, cuando los músculos se han ido recuperando con el tiempo. Sin embargo, más del 16% de mujeres que desarrollaron incontinencia urinaria durante el embarazo continúan con síntomas a los 12 meses postparto. Estos datos ponen de manifiesto la magnitud del problema, la importancia de la prevención y la necesidad de implementar tratamientos eficaces.
Parto
Los problemas durante el parto, especialmente en el parto vaginal, pueden debilitar los músculos del suelo pélvico y dañar los nervios que controlan la vejiga. Aunque la mayoría de los problemas de incontinencia desaparecen cuando se recupera la musculatura, el 34% de mujeres refiere algún escape involuntario de orina a los 3 meses del parto, alcanzando el 22% a los 6 meses.
La prevalencia de incontinencia urinaria en el postparto es bastante elevada y puede mantenerse durante mucho tiempo, incluso puede perderse la funcionalidad total, si no se trata. El embarazo y el parto son factores desencadenantes de la incontinencia postparto, y cuando persiste más allá del tercer mes, la probabilidad de que se cronifique es alta. Además, también es importante tener en cuenta que esta situación impacta negativamente en la calidad física y psicológica de las mujeres.
Afectación emocional y salud mental
Aunque la incontinencia urinaria no es un problema grave de salud, los problemas derivados del parto pueden tener consecuencias a nivel psicológico. Sufrir dolor en el periné o durante las relaciones sexuales repercute directamente en la autoestima y calidad de vida de las mujeres. Si a todo ello se añaden las pérdidas de orina, el impacto a nivel psicológico aumenta exponencialmente, llevando al aislamiento social y familiar.
El impacto psicológico y emocional cambia los hábitos de vida de las mujeres que sufren incontinencia urinaria, afectando a las actividades laborales, relaciones sociales, viajes, relaciones sexuales, etc.
La incontinencia urinaria en el postparto compromete el bienestar psicológico y físico de las mujeres. Varios estudios demuestran que la incontinencia urinaria aumenta el nivel de estrés, ansiedad y el riesgo de sufrir depresión posparto. Situaciones que se podrían evitar con una prevención adecuada, tanto durante el embarazo como después del parto.
La prevención
La incontinencia urinaria postparto es un problema prevalente que necesita atención. Es fundamental identificar los factores de riesgo y poner en marcha estrategias preventivas, como los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico.
Promover la fisioterapia en el embarazo y postparto mejora la calidad de vida de las mujeres y ayuda a reducir significativamente la incidencia de incontinencia urinaria.
Los principales factores de riesgo asociados a la incontinencia urinaria postparto son:
- Edad avanzada de la madre (superior a 35 años).
- Tiempo gestacional superior a las 40 semanas.
- Lesión perineal grave.
- Uso de instrumental durante el parto vaginal.
- Episiotomías o desgarros perineales.
La identificación precoz de los factores de riesgo permite implementar estrategias de prevención que ayudan a reducir la incidencia de la incontinencia urinaria postparto. La fisioterapia es la opción recomendada para la prevención y tratamiento de la incontinencia urinaria, tanto durante el embarazo como después del parto.
Las principales técnicas utilizadas son:
- Entrenamiento de los músculos del suelo pélvico (ejercicios de Kegel).
- Masaje perineal.
- Electroterapia.
- Estimulación magnética.
- Reeducación postural.
- Yoga.
- Estiramientos.
Se ha demostrado que las mujeres embarazadas que realizan ejercicios para fortalecer el suelo pélvico prenatal, disminuyen el riesgo de sufrir incontinencia urinaria al final del embarazo y en el postparto. De hecho, según la Sociedad Internacional de Continencia (ICS), el entrenamiento muscular del suelo pélvico es el tratamiento recomendado de primera línea. Proporciona soporte a los órganos pélvicos y ayuda en el cierre de los músculos del esfínter uretral, mejorando la incontinencia urinaria y aumentando la fuerza, la resistencia y la coordinación muscular.
La prevalencia de la incontinencia urinaria a los 6 meses del parto es del 22%, siendo la incontinencia urinaria de esfuerzo la más frecuente, seguida de la incontinencia urinaria mixta y de urgencia. Las principales causas de la incontinencia urinaria de esfuerzo son la hipermovilidad uretral, al debilitarse los elementos de sostén de la uretra, y la insuficiencia esfinteriana intrínseca, causada por lesiones, denervación o anomalías estructurales.
Para minimizar la incidencia de la incontinencia urinaria postparto y prevenir la incontinencia urinaria de esfuerzo se recomienda realizar ejercicios de rehabilitación de suelo pélvico, tanto durante el embarazo como en el periodo postparto. También las mujeres que presentan hipermovilidad uretral secundaria al parto, se pueden beneficiar de esta medida.
Fisioterapia durante y después del embarazo
La fisioterapia es clave para reducir la incidencia y el impacto de los problemas que aparecen durante el embarazo y el postparto.
- Embarazo. Los fisioterapeutas especializados en obstetricia preparan a las mujeres embarazadas a enfrentarse al parto mediante ejercicios respiratorios, de estiramiento y de fortalecimiento, ayudando a prevenir lumbalgias y ciáticas. También participan en las estrategias para afrontar la dilatación y dar a luz. Además, el seguimiento de un embarazo por parte de un fisioterapeuta experto, facilita la identificación precoz de los factores de riesgo asociados a otras patologías postparto y su prevención.
- Postparto. El fisioterapeuta especialista realiza una valoración abdominal, pélvica y perineal completa, para identificar precozmente cualquier alteración que pueda dar lugar a patologías graves en el futuro.
Una vez hecha la valoración, se recomienda iniciar un programa de entrenamiento individualizado para reeducar y reintegrar la musculatura que se ha ido modificando durante los meses de embarazo. A tener en cuenta que todos los cambios que se han ido dando a lo largo de nueve meses se revierten repentinamente en cuestión de unas horas durante el parto. Este cambio tan brusco del cuerpo puede provocar alteraciones musculares graves que será necesario revertir mediante un programa de reintegración neuromuscular.
La incontinencia urinaria es una complicación del embarazo y del parto que se puede evitar.
En la medida de lo posible, debería existir un control durante el embarazo por parte de fisioterapeutas expertos a modo de prevención. Pero, todavía más importante, debería estandarizarse la valoración postparto de las estructuras musculoesqueléticas de todas las madres para una correcta recuperación e identificación precoz de posibles alteraciones. Además, la fisioterapia también es muy útil para el tratamiento de las cicatrices durante el posparto, tanto para las cicatrices del abdomen en caso de cesáreas, como en el periné por la episiotomía o el desgarro muscular. El tratamiento precoz de las cicatrices reduce el dolor y la posibilidad de que persistan en el tiempo.
Las consecuencias derivadas del embarazo y del parto limitan las actividades diarias de las mujeres, comprometen su calidad de vida y pueden afectar a nivel psicológico.
La incontinencia urinaria posparto representa un problema de salud frecuente y muchas veces infravalorado. Identificar los factores de riesgo es clave para la detección precoz (edad materna avanzada, parto vaginal, uso de instrumental, incontinencia durante el embarazo, etc.). Se recomienda actuar a nivel de Atención Primaria y también en el ámbito hospitalario para poder minimizar el impacto que ejercen estos factores de riesgo en la salud de las mujeres.
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