Todo lo que querías saber sobre la dermatitis asociada a la incontinencia

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Dermatitis por contacto

Si nos ponemos a pensar, la piel es uno de los órganos más importantes del cuerpo. Es el único órgano que está directa y constantemente abierto al exterior. Y además de ser el más extenso de nuestro organismo, lleva a cabo multitud de funciones: nos protege de agentes externos y de las bacterias, es impermeable, se repara, se lubrica a sí misma y elimina algunos residuos del cuerpo.

Por ello, es muy importante prestarle atención, sobre todo en pacientes mayores o dependientes, ya que la incontinencia urinaria puede generar complicaciones severas. Una de las más prevalentes es la Dermatitis Asociada a la Incontinencia (DAI), que constituye la Lesión Cutánea Asociada a la Humedad (LESCAH) más frecuente, llegando a alcanzar al 20% de los pacientes hospitalizados y al 50% de los pacientes críticos.

¿Qué son las LESCAH y cómo se clasifican?

Las LESCAH son lesiones de la piel causadas por la exposición prolongada a diferentes fuentes de humedad con potencial irritativo (orina, heces, exudados, sudor). Se presentan con inflamación, eritema y erosión, y se clasifican en:

  • Dermatitis asociada a la incontinencia (DAI): Inflamación de la zona genital-perianal por contacto con orina y heces.
  • Dermatitis intertriginosa o por transpiración: Producida por el sudor en pliegues cutáneos (axilas, ingles, abdomen).
  • Dermatitis periestomal: Alrededor de un estoma por líquidos irritantes o fugas.
  • Dermatitis cutánea y perilesional asociada al exudado: Lesiones por contacto prolongado con fluidos irritantes o exudados de heridas.
  • Dermatitis por saliva o mucosidad: Exceso de humedad en comisuras bucales o nasales.

¿Qué causa la dermatitis asociada a la incontinencia (DAI)?

La DAI se debe a una combinación de irritación química y física de la piel que altera la barrera epidérmica. Los factores principales son:

  • Humedad y Alcalinización: La presencia de orina provoca un aumento del pH superficial de la piel. La sobrehidratación de la capa córnea produce inflamación, altera la estructura lipídica e incrementa la permeabilidad.
  • Microorganismos y químicos: La transformación de la urea en amoníaco afecta la cohesión de la piel. Además, hay un aumento de cargas microbianas, proteasas fecales y lipasas.
  • Fricción: El roce constante provoca una irritación física que debilita aún más la piel y facilita la entrada de sustancias irritantes, aumentando el riesgo de colonización bacteriana y fúngica.

¿Cuáles son las características clínicas de la DAI?

Detectar a simple vista si un paciente tiene dermatitis es fundamental. Inicialmente se presenta como un eritema difuso persistente (enrojecimiento entre rosa y rojo) e inflamación en las convexidades de la piel genital y anal.

Dependiendo de la posición, la distribución puede ser simétrica o asimétrica. Las lesiones por humedad suelen tener forma irregular con bordes mal definidos, surgiendo en nalgas, perineo, cara interna de los muslos, escroto y vulva. En la fase aguda, la piel circundante puede tener un aspecto húmedo, blanquecino o macerado; en la fase crónica, presenta sequedad y descamación. En casos severos, aparecen erosiones parecidas a heridas superficiales.

Clasificación de la DAI según su gravedad

Para un correcto manejo, la DAI se evalúa de la siguiente manera según los criterios de la International Continence Society:

  • Categoría I (Eritema sin pérdida de la integridad cutánea):
    • 1A: Leve-Moderado.
    • 1B: Intenso.
  • Categoría II (Eritema con pérdida de la integridad cutánea):
    • 2A: Leve-Moderado con erosión.

Complicaciones y diagnóstico diferencial: DAI vs. Úlceras por Presión

La DAI puede causar dolor, picazón, prurito y ardor, interfiriendo drásticamente en la movilidad, la autoestima y la calidad de vida de los pacientes. Al debilitarse la barrera cutánea, existe un mayor riesgo de infección por hongos y bacterias (como Candida albicans y Staphylococcus aureus).

El mayor desafío clínico es realizar un diagnóstico diferencial correcto, ya que a menudo se confunde con otras patologías. La DAI debe distinguirse de:

  • Úlceras por Presión (UPP) de espesor parcial o total: Mientras que el daño de la DAI se inicia en la superficie por humedad, la UPP se origina en los tejidos blandos subyacentes por isquemia debida a la presión. Las UPP suelen ser circulares, simétricas, sobre prominencias óseas y con bordes bien definidos. La DAI no cicatriza si solo se alivia la presión.
  • Tinea cruris (infección fúngica).
  • Psoriasis flexural o genital.
  • Celulitis.

Grupos de riesgo vulnerables

Sufrir incontinencia es el factor principal, pero el riesgo se dispara si intervienen otros factores:

  • Uso de productos oclusivos inadecuados.
  • Edad avanzada (la piel pierde colágeno, elasticidad y tejido conectivo, volviéndose atrófica y frágil).
  • Pacientes institucionalizados, dependientes, con deterioro cognitivo, neurológico o problemas de movilidad.
  • Incapacidad para mantener la higiene personal o estado nutricional pobre.
  • Consumo de ciertos medicamentos (esteroides, antibióticos).

¿Cuál es el tratamiento y prevención de la dermatitis asociada a la incontinencia?

El cuidado de la piel en pacientes con DAI necesita un abordaje integral. Hay que prevenir la exposición a la humedad y establecer un estricto régimen de cuidados basado en tres pilares, además del propio manejo de la incontinencia:

  1. Limpieza de la piel: Limpiar diariamente y tras cada episodio de incontinencia con la mínima fricción posible (sin restregar). Es vital usar limpiadores suaves que no alteren el pH cutáneo, preferiblemente sin aclarado, y secar con toques suaves.
  2. Hidratación: Aplicar productos que reemplacen los lípidos perdidos. Pueden ser humectantes (atraen agua), emolientes (suavizan y reducen la inflamación) u oclusivos (evitan la pérdida de fluidos).
  3. Protección cutánea: Utilizar cremas barrera que actúan como película protectora (por ejemplo, con polímeros de acrilato) para bloquear la humedad irritante de la orina y las heces.
  4. Elección del absorbente adecuado: Cuando la incontinencia no es reversible, pautar rutinas de cambio regular y elegir absorbentes de alta calidad. Deben garantizar eficacia (piel seca), tolerabilidad (sin rozaduras), comodidad, discreción y, sobre todo, un excelente rewetting (capacidad de evitar que la humedad retorne a la piel tras la micción).

En casos graves o con infecciones secundarias coexistentes, se debe pautar tratamiento médico específico o valorar el uso de sondas urinarias.

Vuestro papel como sanitarios es clave

Desde Ontex creemos que es necesario educar a los pacientes para ayudarles a llevar mejor, tanto física como mentalmente, una condición que a menudo se sufre en silencio. Vosotros, como profesionales sanitarios, tenéis un papel crucial: formar, detectar precozmente y acompañar a vuestros pacientes en todo lo relacionado con su incontinencia y sus complicaciones cutáneas.

Por ello, nos comprometemos a ser vuestro aliado, complementando vuestros conocimientos y proporcionando los mejores recursos para proteger la salud, la autoestima y la dignidad de las personas mayores.

¡Gracias por acompañarnos un día más en La Nueva Serenidad!

Bibliografía

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Sanz Abós E., et. al. Caso clínico. Dermatitis asociada a la incontinencia. Revista Sanitaria de Investigación. Enero 2025.

Saliba P. La incontinencia urinaria: un desafío de salud para los pacientes de la tercera edad. PM Farma. Noviembre 2022.

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