Nuevos conocimientos, protocolos, tecnologías y tratamientos hacen que la práctica enfermera esté en constante evolución. Mantenerse al día es fundamental, pero encontrar tiempo para la formación continua no siempre resulta sencillo. En este contexto, ganan peso nuevos formatos de aprendizaje digital, autónomo y breve, pensados para integrarse con mayor facilidad en el día a día profesional.
Una de estas tendencias es el microlearning, un modelo de aprendizaje basado en contenidos breves y centrados en un objetivo muy concreto. En enfermería, este formato puede utilizarse para actualizar un conocimiento, recordar un procedimiento o reforzar conceptos que forman parte de la práctica diaria. Una revisión publicada en 20251 analiza este tipo de aprendizaje móvil mediante unidades de pocos minutos de duración.
La lógica es sencilla: no siempre hace falta disponer de una hora para aprender algo nuevo. Un contenido breve puede servir para introducir un concepto, recordar un procedimiento, actualizar un conocimiento o resolver una necesidad concreta en el momento oportuno.
Del curso puntual al aprendizaje continuo
La formación breve no consiste en aprender menos, sino distribuir el aprendizaje de otra manera. Frente a las actividades formativas concentradas en una única sesión, la llamada formación digital espaciada propone repartir los contenidos a lo largo del tiempo, incorporando sesiones sucesivas y recordatorios.
Una revisión sistemática publicada en Journal of Medical Internet Research2 encontró que este tipo de formación puede favorecer la adquisición y retención de conocimientos y, en determinados contextos, también el cambio de comportamiento profesional.
La clave está precisamente en que el aprendizaje no termina cuando acaba el curso. Volver sobre un contenido, recuperar información y relacionarla con situaciones concretas puede ayudar a consolidar lo aprendido.
Breve, sí. Pero también útil
El formato, por sí solo, no garantiza que una formación sea eficaz. La evidencia disponible sobre desarrollo profesional sanitario apunta a que funcionan mejor las propuestas que combinan diferentes metodologías, se distribuyen en el tiempo e incorporan elementos prácticos relacionados con el puesto de trabajo3.
Esto resulta especialmente relevante en enfermería, donde la distancia entre adquirir un conocimiento y aplicarlo puede estar condicionada por factores como la presión asistencial, la falta de tiempo, los recursos disponibles o el propio entorno de trabajo4.
Por eso, un buen contenido breve debería responder a una necesidad concreta y tener una conexión clara con la práctica: una situación habitual, un procedimiento, una actualización de protocolo o una decisión que el profesional pueda encontrarse en su día a día.
¿Dónde puede ser útil?
Por ejemplo, para repasar una técnica, consultar los pasos clave de un procedimiento, conocer un cambio de protocolo o refrescar conocimientos ante una situación concreta de la práctica asistencial.
Una pieza más del aprendizaje
Hablar de microlearning no significa que los grandes cursos, la formación especializada, la simulación o las sesiones clínicas pierdan su sentido. Al contrario: los formatos breves pueden formar parte de un ecosistema de aprendizaje más amplio, complementando las experiencias que requieren más tiempo, profundidad o práctica supervisada.
Una revisión de 2025 sobre formación continuada y resultados en pacientes señala precisamente que las intervenciones que combinan formación teórica, desarrollo de habilidades prácticas, apoyo organizativo y refuerzo continuado muestran resultados más prometedores que las actividades educativas aisladas. Los autores, no obstante, advierten de que la evidencia sigue siendo limitada y heterogénea5.
La tendencia, por tanto, no apunta tanto a sustituir un modelo por otro como a hacer que aprender y actualizarse encaje mejor con la realidad de quienes están al frente de la atención sanitaria.
En esta línea, La Nueva Serenidad incorporará próximamente nuevas microformaciones dirigidas a profesionales de enfermería: contenidos breves y prácticos, centrados en temas concretos y pensados para facilitar la actualización de conocimientos y su aplicación en el día a día profesional.
Porque el reto de la formación continua no termina cuando el profesional completa un contenido. Empieza cuando ese conocimiento llega a la práctica, se convierte en una herramienta útil para su día a día y puede seguir acompañando la evolución de la profesión.
Referencias bibliográficas
1. Hilsmann N, Dodson C. Mobile Microlearning in Continuing Professional Development for Nursing: A Scoping Review. J Contin Educ Nurs. 2025;56(2):53–62. doi:10.3928/00220124-20250121-05.
https://doi.org/10.3928/00220124-20250121-05
2. Martinengo L, Ng MSP, Ng TDR, Ang YI, Jabir AI, Kyaw BM, et al. Spaced Digital Education for Health Professionals: Systematic Review and Meta-Analysis. J Med Internet Res. 2024;26:e57760. doi:10.2196/57760.
https://doi.org/10.2196/57760
3. Main PAE, Anderson S. Evidence for continuing professional development standards for regulated health practitioners in Australia: a systematic review. Hum Resour Health. 2023;21:23. doi:10.1186/s12960-023-00803-x.
https://doi.org/10.1186/s12960-023-00803-x
4. Al-Omary H, Soltani A, Stewart D, Nazar Z. Implementing learning into practice from continuous professional development activities: a scoping review of health professionals’ views and experiences. BMC Med Educ. 2024;24:1031. doi:10.1186/s12909-024-06016-7.
https://doi.org/10.1186/s12909-024-06016-
5. Ali S, Sethi A, Soltani A, Nazar Z. Impact of continuing professional development (CPD) on patient outcomes: a systematic scoping review. BMC Med Educ. 2025;25:1284. doi:10.1186/s12909-025-07883-4.
https://doi.org/10.1186/s12909-025-07883-4


