El Alzheimer afronta una nueva etapa. La llegada de donanemab a España marca un cambio relevante: ya no se busca únicamente aliviar los síntomas, sino ralentizar la progresión de la enfermedad en determinados pacientes1,2.
¿Para qué pacientes está indicado?
Donanemab no está indicado para todas las personas con Alzheimer. Su uso se limita a adultos en fases iniciales de la enfermedad —con deterioro cognitivo leve o demencia leve— y en los que se haya confirmado la presencia de placas de beta-amiloide¹˒².
Antes de iniciar el tratamiento también es necesario determinar el genotipo ApoE. La autorización europea contempla su uso en personas que no presentan la variante ApoE ε4 o que tienen una sola copia, pero no en quienes presentan dos copias, debido al mayor riesgo de determinados efectos adversos¹˒².
El tratamiento se administra mediante infusión intravenosa cada cuatro semanas y requiere controles mediante resonancia magnética para vigilar posibles efectos adversos¹.
Ralentizar, no detener
Los ensayos clínicos muestran que donanemab puede retrasar el deterioro cognitivo y funcional, pero no recuperar las capacidades perdidas ni detener la enfermedad. Los ensayos clínicos muestran que donanemab puede ralentizar el deterioro cognitivo y funcional, pero no recuperar las capacidades perdidas ni detener la enfermedad. El beneficio observado es moderado y debe interpretarse con prudencia, teniendo en cuenta también los posibles riesgos del tratamiento².
Más seguimiento y nuevos circuitos asistenciales
La llegada de estos tratamientos también plantea nuevos retos asistenciales. Su administración requiere seleccionar cuidadosamente a los pacientes, confirmar el diagnóstico, realizar pruebas de imagen y mantener seguimiento periódico durante el tratamiento¹˒³. La Clínica Universidad de Navarra ha sido uno de los primeros centros en España en poner en marcha este circuito para la administración de donanemab4.
Uno de los aspectos que requiere mayor control es la aparición de las denominadas ARIA (alteraciones detectables mediante resonancia magnética) que pueden incluir inflamación o pequeños sangrados cerebrales1,3. Por ello, la selección de pacientes y la monitorización durante el tratamiento son fundamentales.
Una nueva etapa, todavía con preguntas abiertas
La incorporación de donanemab abre una nueva etapa en el tratamiento del Alzheimer, pero no supone una cura ni es una opción adecuada para todas las personas con la enfermedad. Su uso se limita a las fases iniciales y todavía quedan preguntas por responder sobre sus efectos a largo plazo1,2.
Su llegada pone también el foco en otro reto: detectar la enfermedad de forma temprana, realizar un diagnóstico preciso y contar con los recursos necesarios para seleccionar, tratar y acompañar adecuadamente a las personas que puedan beneficiarse de estas nuevas terapias.
Referencias bibliográficas
1. European Medicines Agency (EMA). Kisunla (donanemab): EPAR – Medicine overview. 2025.
2. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Informe de Posicionamiento Terapéutico de donanemab (Kisunla®) indicado para el tratamiento de pacientes adultos con enfermedad de Alzheimer sintomática temprana. IPT-444/V1/08052026. 2026.
3. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Boletín sobre Seguridad de Medicamentos de Uso Humano. Enero de 2026. 2026.
4. Clínica Universidad de Navarra. Los primeros tratamientos que modifican el curso del alzhéimer llegan a la práctica clínica. 14 de septiembre de 2026.


